Cuatro manifestantes negacionistas acusados de provocar disturbios en Barcelona aceptan una condena de dos años y medio de cárcel
Los acusados han llegado a un acuerdo con la Fiscalía para evitar el juicio por provocar disturbios violentos y lanzar objetos a la policía en 2020
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Manifestantes contra la COVID en Barcelona / SOPA Images
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Barcelona
Cuatro manifestantes han aceptado este lunes dos años y medio de cárcel por provocar disturbios violentos y lanzar objetos a la policía en una protesta que en octubre de 2020 reunió en Barcelona a negacionistas, ultraderechistas y hosteleros indignados con las restricciones por la pandemia.
Los acusados han llegado a un acuerdo con la Fiscalía, con lo que han evitado el juicio que debía celebrarse hoy en la sección 21ª de la Audiencia de Barcelona y han aceptado una condena por los delitos de atentado a la autoridad y desórdenes públicos.
El tribunal, de conformidad con las partes, ha acordado la suspensión de la pena, lo que les permitirá eludir la entrada en prisión, con la condición de que no vuelvan a delinquir en el plazo de tres años, y con la prohibición de asistir a manifestaciones durante el mismo período de tiempo.
Además, también ha impuesto a los manifestantes una multa de 4 euros diarios durante doce meses -un total de 1.440 euros-, de la que se ha acordado su fraccionamiento a 24 meses tras la solicitud de tres de los cuatro encausados, con un pago mensual de 60 euros. Los encausados, que han reconocido los hechos que se les imputaban, han conseguido así rebajar la pena que pedía inicialmente la Fiscalía, que en sus acusaciones provisionales solicitaba un total de cinco años y medio de prisión por los mismos delitos por los que se les condena.
Los sucesos se produjeron el 30 de octubre de 2020, cuando se llevó a cabo en la plaza Sant Jaume de Barcelona una manifestación no comunicada de grupos negacionistas del coronavirus, hosteleros y grupúsculos vinculados a la ultraderecha. Según remarca el ministerio público en su escrito de acusación, que han asumido los encausados, aunque los Mossos llevaron a cabo trabajos de filtrado para evitar potenciales alborotos en la concentración, la manifestación de Sant Jaume se fue haciendo mucho más numerosa y cada vez más violenta.
Algunos de los concentrados comenzaron a lanzar vallas del ayuntamiento contra los agentes, así como "piedras, latas y botes de humo" para "atacar a las fuerzas de seguridad, con un continuo lanzamiento de objetos contra los agentes, colocación de vallas en las calles y quema de contenedores".
La Fiscalía considera que obraron "con ánimo de alterar la convivencia pacífica, y con la intención de alterar a los agentes de la autoridad, con el consiguiente peligro para la integridad física de los agentes". La policía detuvo a las cuatro personas encausadas del juicio de este lunes por participar en los disturbios, y también a una quinta que -según han informado a Efe fuentes jurídicas- está en situación de rebeldía.
De las cinco personas detenidas, según recogen las calificaciones fiscales, solo el acusado J. L. contaba con antecedentes penales, aunque no computables a hechos de reincidencia. Según recoge la Fiscalía, no consta que la acción de los acusados causara ningún tipo de desperfecto, aunque un agente de los Mossos d'Esquadra resultó herido por el impacto de una piedra, pese a que se desconoce qué persona le arrojó el objeto.
La manifestación comenzó de forma tranquila alrededor de las seis de la tarde en la plaza Sant Jaume, aunque fue volviéndose más violenta con el paso de las horas, lo que obligó a la policía catalana a actuar. La actuación de los Mossos d'Esquadra dispersó a los concentrados por varios puntos del barrio gótico cercanos a la Plaza Sant Jaume, y la manifestación acabó disolviéndose después de varios incidentes.
La concentración se dispersó por Via Laietana y calles aledañas, como Princesa, Pelai o plaza Catalunya, donde se siguieron produciendo actos violentos, como el arrojar objetos contra los agentes y contra los vehículos policiales. La concentración reunió a centenares de personas en la céntrica plaza de la capital catalana y se saldó con más de una decena de detenidos y una treintena de heridos.