La residencia de Toledo que se auto confinó y nadie por COVID murió
En Virgen de los Dolores, en Valmojado, las trabajadoras se encerraron con los residentes durante el mes inicial de pandemia
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Dos años sin covid en la residencia Virgen de los Dolores de Valmojado
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Toledo
Este 14 de marzo se cumplen dos años desde que se decretarse el estado de alarma en el país. En aquella ocasión hablamos con Lucía Ibarra, directora de la residencia Virgen de los Dolores de Valmojado, en Toledo. Cuando todos nos confinamos en nuestras casas, los trabajadores decidieron hacer lo propio encerrándose con los residentes durante un mes para protegerlos. Tuvieron que organizarse para hacer turnos y descansar. Buscaron alternativas. Muchos de ellos dormían en sillones y los técnicos se convirtieron en ayudantes de lavandería.
En 'Hoy por hoy Toledo' hemos hablado con Eva Rodríguez, supervisora del centro. Nos ha contado cómo vivieron los días y ha reconocido que el miedo no era que se contagiasen sus hijos y su marido; si no que sin saberlo, ella se contagiara y afectase a los residentes. El confinamiento fue decisivo y, desde entonces, la residencia Virgen de los Dolores de Valmojado no ha registrado ningún fallecido por Covid.
Todo empezó porque en el grupo de WhatsApp de los trabajadores estuvieron hablando sobre la posibilidad de quedarse en la residencia: "Si no nos quedamos dentro, esto no va a tener solución porque el virus va a entrar", ha señalado Eva. Preguntaron quién se ofrecía voluntario para quedarse en el centro y no lo dudaron. Al principio eran quince trabajadores de todas las edades para cien residentes.
Además, en aquellos días, ante la falta de material para protegerse, se reinventaron e hicieron mascarillas con sábanas. "Como no nos llegaban las mascarillas, nuestra directora Lucía Ibarra compró diez sábanas de tela y las íbamos haciendo nosotras, con eso nos fuimos protegiendo".
En mayo de 2020 tuvieron un brote, pero todos estaban asintomáticos. Eva Rodríguez nos ha contado que muchos de los trabajadores han renunciado a su vida personal por estar trabajando en la residencia y proteger a los mayores. "Tengo compañeras que no se han juntado en Navidad con sus familias para proteger a los residentes". Reconoce que dejaron de ver las noticias en el momento que vieron que en un día fallecían mil personas, "a una compañera le dio un ataque de ansiedad al ver que fallecían más de mil personas diariamente por el coronavirus".